sábado, 27 de diciembre de 2014

Breve historia de los Métodos Rápidos para Análisis Microbiológicos de Alimentos, Bebidas, Nutraceúticos y Muestras Ambientales

(Entrada reproducida y adaptada de un Editorial de la Revista Argentina de Microbiología, 2009, escrito por Gerardo Leota).

Métodos rápidos: una herramienta útil y práctica para el análisis microbiológico de los alimentos


Se define como “método rápido” a cualquier método destinado a la detección, el recuento, la caracterización y la subtipificación de microorganismos (patógenos y del deterioro) mediante el cual se obtienen resultados de manera sencilla, fiable y en menor tiempo que con los métodos convencionales. 

El desarrollo de métodos rápidos y automatizados constituye un área de la microbiología aplicada muy dinámica y en continua evolución. En las últimas cuatro décadas hubo numerosos avances en el desarrollo de métodos rápidos y desde hace 15 años este campo cobró gran importancia en investigación y en laindustria alimentaria.

Los métodos rápidos se basan en técnicas físico-químicas (películas de medios de cultivos
deshidratados generales o selectivos, sistemas para determinar el número más probable, medios
cromogénicos y fluorogénicos), bioquímicas (galerías miniaturizadas y automatizadas), inmunológicas (precipitación, aglutinación, inmunofluorescencia, citometría, radioinmunoensayo, enzimoinmunoensayo, inmunocromatografía, nefelometría, inmunomicroscopía) y moleculares (hibridación, PCR de punto final, PCR en tiempo real, ribotipificación, microarreglos, biochips).

Desde la década del 70, el desarrollo y la implementación de los métodos rápidos para la identificación de microorganismos evolucionaron en paralelo con los adelantos en otras áreas de la investigación científica, en particular con la generalización del uso de galerías de pruebas bioquímicas miniaturizadas.

A partir de la década del 80, el avance en la producción de anticuerpos monoclonales hizo posible el
desarrollo de pruebas inmunológicas de identificación, como el ELISA o la inmunocromatografía. En
1990, con el advenimiento de las técnicas de biología molecular comenzaron a utilizarse técnicas como la PCR, tanto para tamizaje como para la identificación de microorganismos y sus factores de virulencia.

A partir del año 2000, comenzó el desarrollo de biosensores y en menor medida de biochips y microarreglos.

El crecimiento exponencial de los métodos rápidos aplicados a la microbiología de los alimentos puede evidenciarse en la gran cantidad de equipos comerciales que se ofrecen en la actualidad con el objetivo de tener resultados rápidos, en tiempo real, exactos y de bajo costo. Por ejemplo, como consecuencia de la automatización, el estudio de genotipos bacterianos pasó de ser un proceso tedioso y lento a un método práctico que se puede aplicar en los ensayos microbiológicos cotidianos.

Al cierre de 2014, siguen existiendo avances en la automatización de los ensayos rápidos y la tendencia mundial es clara, los métodos y análisis rápidos continuarán evolucionando según los avances tecnológicos en la miniaturización y automatización lo permitan.

Según el Dr. Daniel C. Fung, la mayor autoridad mundial en metodologías y pruebas de Microbiología Rápida y Automatizada, ha predecido que llegará un día en que podamos hacer detecciones de microorganismos en tiempo real, ya sea en segundos o minutos y cada día la ciencia nos está acercando hacia el cumplimiento de dicha predicción.

Por ahora, hacemos una pausa.

Para aplicaciones de microbiología rápida con aprobaciones AOAC-OMA, una de las opciones de consulta es:
http://www.fda.gov/Food/FoodScienceResearch/LaboratoryMethods/ucm109652.htm (Documento archivado desde 2001 en el Manual de Bacteriología Analítica).


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